Recursos Forestales

Los recursos forestales normalmente son considerados renovables, pese a que se ha mostrado, un proceso de deforestación constante y frecuentemente irreversible.

la explotación intensiva de bosques puede ser señalada como la causa fundamental de los desastres naturales que sufren algunos países del mundo.

La utilidad de los recursos forestales no radica sólo en la producción de materias primas y bienes económicos, sino en el papel esencial que desempeñan en el funcionamiento del sistema natural, sin ellos no pudiera existir vida alguna.

Es habitual distinguir entre bosques tropicales y templados. La superficie cubierta por bosques tropicales es de 1 760 millones de hectáreas y la de bosque templado es de 1 640 millones de hectáreas.

En los países en desarrollo el área forestal supera los 1 000 millones de hectáreas las cuales están siendo consumidas a un ritmo de 15 a 20 millones anuales, esta deforestación se lleva a cabo a expensas del bosque tropical, que tiene una importancia fundamental.

Las principales funciones de los recursos forestales pueden agruparse en protectivas, reguladoras y productivas a nivel del ecosistema, y adquieren valor económico.

Todas las funciones pueden ser manejadas por el hombre a fin de llevar al máximo todos los beneficios de su uso que nos otorgan los recursos forestales. Lamentablemente no hay un control de deforestación, es por esto que la gran mayoría de los bosques están expuestos a desaparecer.

En Ecuador, la Dirección Nacional Forestal, DINAF, ha identificado 362 especies, 91 de las cuales son comerciales, 77 potencialmente económicas y 194 de uso desconocido, mas no existe una explotación dirigida, sino, únicamente aquella que es producto de las acciones necesarias para implantar la ganadería o agricultura.

En 1980, Latinoamérica, contaba con 9.38 millones de km2 de bosques incluyendo bosques abiertos y cerrados, coníferas (4%) y latifoliadas (96%), lo que en esa fecha equivalía a 21.7% del total de bosques del planeta, en particular América en esa fecha poseía 68% de todos los bosques cerrados y productivos de la totalidad de áreas tropicales del mundo, es decir, la mitad de la biomasa de bosques tropicales planetarios se encuentran en América Latina.http://www.eurosur.org/medio_ambiente/not7.htm/tnotas – 55

Sólo Brasil en su territorio tiene 30% de los bosques tropicales del mundo, y más que el resto de la región en su conjunto. A su vez, los bosques secundarios y los de arbustos cubren una superficie de 3.13 millones de km2.

Se calcula que en los últimos 30 años se han talado en América Latina cerca de 2 millones de kilómetros cuadrados de bosques, es decir, una superficie superior a la del territorio mexicano, al ser superior a los 50 000 km2 por año la tasa actual de deforestación.

Se sabe que esto es en todo Latinoamérica pero ¿cuál es la apreciación del estado de los recursos forestales en el Ecuador? En este trabajo se va a determinar el estado de los recursos forestales y las características básicas de los bosques tropicales.

Los recursos forestales tradicionalmente son considerados renovables, pese a que la experiencia histórica ha mostrado, desde los más remotos tiempos, un proceso de deforestación constante y frecuentemente irreversible. Tal proceso está en la raíz misma de muchos problemas de destrucción de tierras, pérdida de diversidad biológica, desastres naturales, destrucción de pueblos y ciudades por inundaciones, merma de recursos de agua y cambios climatológicos.

Famosos son los casos de China, India, Italia y Paquistán, entre otros, donde la explotación intensiva de bosques puede ser señalada como la causa fundamental de los desastres naturales que los asolan o asolaron periódicamente.

Las prácticas de rozar áreas para dedicarlas al cultivo de productos comerciales, la apertura de la selva para la explotación minera, la construcción de grandes obras viales, la búsqueda de especies madereras de alto valor comercial, la expansión de las ciudades y la necesidad de energía barata, junto con la falta de conocimientos científicos tecnológicos o de prácticas de gestión adecuadas, y la ausencia de medidas de preservación y reforestación, son la causa fundamental no sólo de deterioro y pérdida de este recurso.

La utilidad de los recursos forestales no radica sólo en la producción de materias primas y bienes económicos, sino en el papel esencial que desempeñan en el funcionamiento del sistema natural. Los bosques cubren unos 3 400 millones de hectáreas, o sea 26% de la superficie terrestre.

De la cifra anterior 1 400 millones de hectáreas se encuentran en países desarrollados y 1 700 millones en países en desarrollo. Estas cifras se basan en la definición y los cálculos de la FAO en lo que se entiende por bosques, esto es: un sistema ecológico cubierto por lo menos en 10% por árboles, al margen de estos bosques propiamente dichos existen 1 600 millones de hectáreas con alguna cubierta vegetal de tipo boscoso, de los cuales 1 000 millones están en los países en desarrollo.

Es habitual distinguir entre bosques tropicales y templados. La superficie cubierta por bosques tropicales es de 1 760 millones de hectáreas y la de bosque templado es de 1 640 millones de hectáreas.

La mayor parte de los bosques templados están en países industrializados: 1 400 millones de hectáreas, el resto en países en desarrollo. La mayor parte del bosque templado se encuentra en los países de la antes llamada Unión Soviética, que concentran cerca de 750 millones de hectáreas, 460 millones de hectáreas están en Norteamérica, localizándose en Europa aproximadamente 150 millones de hectáreas.

De esta cubierta forestal templada unos 300 millones de hectáreas constituyen áreas protegidas, de las cuales 250 millones se encuentran en países desarrollados. La cubierta forestal templada se mantiene relativamente estable a nivel mundial. Sus principales problemas se relacionan con las lluvias ácidas, la contaminación, las enfermedades y los incendios forestales.

En los países en desarrollo el área forestal supera los 1 000 millones de hectáreas, que están siendo consumidas a un ritmo de 15 a 20 millones anuales. Lo más significativo es que esta deforestación se lleva a cabo a expensas del bosque tropical, que tiene una importancia fundamental lo mismo para el desarrollo de los países periféricos que para el sistema natural mismo, con repercusiones a nivel mundial.

Las excepciones son el caso de China, que está reforestando 4 millones de hectáreas (FAO, 1988) –a cuyo proceso de reforestación ya hemos hecho referencia–, y, en los últimos años, Cuba. Este país ha sufrido desde la época colonial, un violento proceso de deforestación: en 1812 90% del área era forestal; en 1900 se había reducido a 54%, y en 1959 a sólo 14%. A partir de los años sesenta se inicia un proceso de reforestación que elevó, en 1978, a 19%, el último porcentaje señalado. En el quinquenio 1975-1980 se ha reforestado a un promedio de 18 800 de ha por año.

Más de la mitad de las pérdidas de recursos forestales se producen en Africa del Oeste, particularmente en Costa de Marfil, Nigeria, Liberia, Guinea y Ghana. En estos países la tasa de deforestación es siete veces mayor al promedio mundial.

World Watch señala que la sobreexplotación de los bosques ha convertido a Nigeria, de importante exportador de madera en rollizo, en importador de este producto. Se estima que en menos de una década sólo 20 de los 33 países en desarrollo exportadores de madera podrán continuar exportando.

A fines de los setenta se afirmaba que de no haber aumento en la demanda, estas cifras implicarían que los bosques tropicales serían consumidos en su totalidad en sesenta u ochenta años, si no se adoptan medidas adecuadas de manejo, explotación y reforestación.

Considerando un aumento de la demanda basado exclusivamente en el incremento de la población de los países en desarrollo, y suponiendo constantes las exportaciones –es decir, el abastecimiento de los países centrales–, el bosque tropical se agotaría, según dichos estudios, en cuarenta años.

El dato asume características más dramáticas si se incluyen las estimaciones del aumento de consumo en los países desarrollados. La FAO estimaba que entre 5 y 10 millones de hectáreas de bosque se perdían anualmente en América Latina, 5 millones en Asia y 2 millones en Africa.

Estas cifras ponen de manifiesto aspectos de gran interés si se comparan con otras. Así, por ejemplo, los 10 millones de hectáreas que se deforestaban anualmente en América Latina, permitirían producir un volumen equivalente a cinco veces la demanda actual de la región y 1.6 veces la demanda mundial de madera.

En Tailandia se explotaban recursos forestales a un ritmo de 1.5 millones de hectáreas al año, y se predecía que los bosques tailandeses se extinguirían en el plazo de cinco a quince años. De 32 millones de hectáreas con aptitud exclusivamente forestal, que representaban 42% de la superficie de Chile, se habían deforestado y quemado por lo menos 8 millones de hectáreas con ritmo de deforestación de 60 000 ha anuales.