Importancia de tomar notas en una entrevista

El tomar notas, depende del momento, del interlocutor, de nosotros mismos. Pero muy buena retentiva que se tenga, siempre convendrá tomar alguna rápida nota (mas o menos disimulada o, terminada la entrevista, al salir a la calle). Tales notas nos servirán para recordar un gesto, una frase, algo característico.

Otras veces, en un cambio, no preciso recurrir apenas a las notas, por lo que nuestro interlocutor se presta mas al trabajo de síntesis que al análisis.

Lo que sí es imperativo, antes de coger un lápiz, es estudiar rápidamente a la persona entrevistada para saber como reacciona. Hay quien nada mas al ver ante sí el cuaderno de notas del periodista advierte la responsabilidad de la palabra escrita y adopta inmediatamente una actitud doctoral, casi siempre es falsa. Otras personas especialmente los científicos hablan con mas aplomo y seguridad cuando ven funcionar una pluma del periodista, saben que si se evita la posibilidad de error en la interpretación de sus manifestaciones.

De Emil Ludwuing se cuenta que, antes de entrevistarse con un personaje celebre. Procuraba hablar con el enemigo o contrincante profesional, político o ideológico de aquel. De este modo, el biógrafo conseguía a alguien le hablase mal de aquella persona con quien pensaba entrevistase, conocía así sus defectos, a veces reveladores. Para su futuro estudio psicológico.

Para este procedimiento no es conveniente siempre ir en blanco a la entrevista. Cuando ignoramos todo una persona, puede engañarnos las apariencias. Saber un poco ayuda a enjuiciar, pero tampoco debe dejarse influir demasiado la opinión ajena.

Las entrevistas en el mundo periodístico se suele llamar entrevista lo que en realidad, es pura y simple encuesta, es decir a una serie de preguntas y respuestas, mejor o peor hilvanadas. Es recomendable sustituir tan insustanciales encuestas por el procedimiento informativo en vez de llenar cartillas y cuartillas con preguntas y respuestas, la mayoría insignificantes, mas vale resumir lo que se nos haya dicho sobre un tema determinado, directamente expuesto sobre lo que se escribe, solo cederemos la palabra al interlocutor, es decir que produciremos lo que dijo textualmente, cuando así lo exija la responsabilidad de una afirmación o el valor psicológico, el modo de expresarse, en un momento determinado.

La interviene ha de ser lo mas objetiva posible. Al personaje objeto de nuestra dialogo hay que mostrado con fidelidad y sinceridad, pero también con toda corrección si por azar nos tropezáramos alguna vez con un tipo extraño, como un hombre en el que si que queremos reflejarlo tal como es, procuraremos que sea el propio entrevistado quien se define a través de sus palabras o gestos de tal manera que sin nosotros nada el lector descubra por si mismo los vicios las virtudes de la persona a quien presentamos.

De este modo el escritor, notario, en este caso de la realidad, de lo que ven sus ojos salva su responsabilidad perfectamente, sobre todo si fue objetivo y ponderamos en su exposición.

Finalmente se dan casos en que por razones especialísimas, el entrevistado le conviene aparecer como una figura mas del cuadro que describe, es decir, aparecer mas bien como actor que como autor, se impone entonces el reportaje de la intervención, aquí el escritor se ve a si mismo como otro personaje mas del escenario que sus ojos contemplan.

Loe expuesto hasta aquí mas vale exclusivamente para la entrevista, digamos psicológica, es decir, aquella que intenta rebelar quien es y como es un apersona determinada. No siempre es preciso ni perceptivo retratar a un tipo humano como lo haría un novelista.

En realidad lo más frecuente en el campo de la información, en estos casos es la técnica es la propia del reportaje. Al reportaje se le presenta aquí como, si no por el que lo que vale en este caso la ciencia, no la personalidad científica.

Fuente: Apunte de Comunicación Administrativa del Instituto Tecnológico de la Paz

Publicado en Comunicación administrativa

Suscríbete:

who's online