Relaciones entre los organismos intraespecíficas

Al comenzar la vida en nuestro planeta, las primeras moléculas de sustancia orgánica flotaban en el “caldo primigenio” del que surgieron. Las relaciones entre ellas se limitaban a choques casuales debido a las corrientes del mar que las arrastraba. Tras millones de años de evolución los mares se poblaron por numerosas especies de organismos unicelulares, pero entre ellos ya había surgido una especialización. Unos, entre los vegetales, producían proteínas aprovechando la energía solar.

Otros, considerados animales, habían perdido esa capacidad y dependían de lo primeros, sus presas.

Surgió así una relación interespecífica. Con la evolución de las especies, estas relaciones fueron ampliándose y haciéndose más complejas.

Las relaciones entre individuos de una misma especie se denominan intraespecíficas, y las que se dan en especies distintas, interespecificas.

Relaciones intraespecíficas

Las plantas que por su constitución y fisiología son más autónomas que los animales, al no poder desplazarse de modo activo y depender en su propagación de frutos y semillas que caen en sus proximidades, forman agrupaciones con influencia mutua.

Estas agrupaciones vegetales se encuentran en niveles inferiores como en las algas planctónicas que flotan en el mar. Otros vegetales más evolucionados como algas y hongos, forman colonias a partir de un individuo que por gemación o división da lugar a sus descendientes que más tarde están unidos.

Entre las plantas superiores hay agrupaciones de mayor complejidad que constituyen comunidades conocidas como formaciones. En ellas se crean relaciones que también se dan entre los animales, como el parasitismo y la competencia.

Un hayedo o un pinar son ejemplos de este tipo, formadas por individuos de una misma especie, y en este caso la formación a que dan lugar, el bosque da ciertas ventajas a los individuos del grupo, como es la humedad ambiental, la umbría o la protección física para los plantones jóvenes.

Entre los animales interiores, las colonias son similares a las de los vegetales, pero según su evolución las relaciones adquieren una complejidad especial. En los vertebrados las agrupaciones van de un simple cardumen de alevines, sin jerarquía y con escasa cohesión, hasta manadas de lobos con intensas relaciones capaces de planificar la caza y ayudarse mutuamente.