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A principios de la década de 1960, las computadoras eran máquinas sumamente caras que se utilizaban únicamente para propósitos especiales, ejecutando “una sola tarea” a la vez. Sin embargo, durante esa década, los precios comenzaron a bajar al punto que incluso las pequeñas empresas podían costearlas. La velocidad de las máquinas se incrementó al grado que a menudo quedaban ociosas porque no había suficientes tareas para ellas. Todo esto fue debido a la rápida evolución del hardware.

Los lenguajes de programación de aquellos tiempos estaban diseñados con orientación para propósitos específicos, como las máquinas en las que corrían; por ejemplo para el desarrollo de programas de cálculo o procesamiento de fórmulas se diseñó FORTRAN y para los de gestión o administración de información se desarrolló COBOL.

A fin de incrementar el rendimiento y amortizar mejor los costos (por reducción del tiempo de ocio del procesador), y siendo que ya la velocidad de las máquinas comenzó a permitirlo, se propuso la idea de ejecutar más de una tarea “simultáneamente”, fue así que surgió el concepto de sistema de tiempo compartido, el que comenzó a popularizarse.

En sistemas de ese tipo, el tiempo de procesamiento de la computadora principal se dividía, y a cada usuario se le otorgaba secuencial y cíclicamente una pequeña porción o “cuota” de tiempo de proceso. Las máquinas eran lo suficientemente rápidas como para engañar a la mayoría de los usuarios, dándoles la ilusión de que disponían de la funcionalidad de la máquina todo el tiempo para ellos (“seudo-simultaneidad” de procesos). Esa distribución del tiempo de cómputo entre los usuarios redujo considerablemente el costo de la computación, ya que una sola máquina podía ser compartida entre numerosos usuarios.

Se trata del lenguaje de programación de alto nivel más popular de los utilizados en los microordenadores. Sus primeras versiones aparecieron en 1964 (para facilitar el empleo de los ordenadores por parte de los principiantes en la Universidad de Dartmouth, EE.UU.) y su nombre deriva de la expresión inglesa Beginners Allpurpose Symbolic instruction Code, código de instrucción simbólica de propósito general para aprendices.

En la actualidad, este lenguaje y sus diversos dialectos son los más extendidos en las aplicaciones de los ordenadores de pequeño tamaño (p. ej., ordenadores personales). Es especialmente adecuado para el dialogo directo (intercambio de datos) entre el usuario y la instalación de procesamiento de datos (p. ej., en el tratamiento de textos).