Desarrollo político del imperio bizantino

Alcanzó su mayor esplendor en el siglo VI el imperio Bizantino,en el reinado de Justiniano. Con él, Bizancio se convirtió en el centro económico y cultural más importante de su tiempo.

Justiniano extendió sus dominios en el norte de África, Italia y las Islas del Mediterráneo Occidental.

El jurista Triboniano, adecuo, ordenó y recopiló las leyes elaboradas durante siglos por los romanos, en un código llamado “Cuerpo de Derecho Civil” o “Código Justiniano”.

A la muerte de Justiniano comenzó una época de continuos peligros para el Imperio. En el siglo VII d. C., surge en Arabia una nueva potencia: el Islam. Estos invadieron muchos territorios del imperio: Siria, Egipto y norte de África. Al mismo tiempo es ocupada, en sus fronteras danubianas, por los búlgaros y eslavos. A pesar de encontrarse debilitados, los bizantinos lograron critianizar, helenizar y formar unidades políticas entre los invasores. Este fue el primer logro cultural de Bizancio.

Las cruzadas fueron un factor que influyó a la inestabilidad del Imperio. Aunque el motivo principal entre cristianos y musulmanes era religioso, muy pronto surgieron los intereses comerciales, por lo que los bizantinos combatieron también por el dominio de las rutas de comercio.

En el siglo XIII el imperio formado por los turcos otomanos, se enfrenta al imperio Bizantino y los turcos logran conquistar Asia Menor. En el siglo XIV, pasan al continente europeo, y se anexan los estados balcánicos y gran parte de Suiza. La ciudad de Constantinopla cae en su poder en 1453.

La cultura bizantina heredera de la tradición romano-cristiana, esta cultura presenta rasgos helénicos influidos por el oriente asiático.

Los bizantinos tuvieron hondas preocupaciones teológicas y religiosas. La existencia de dos iglesias cristianas, la católica y la ortodoxa, provocó grandes conflictos entre ellas. En el año 1054 tuvo lugar la ruptura definitiva entre iglesias.

El primer logro cultural que tuvo Bizancio, como ya lo habíamos mencionado, fue con los grupos eslavos y búlgaros en el siglo VII.

Durante el siglo IX se forman dos focos de unificación política: Novgorod, cerca del mar Báltico, se instauran misioneros alemanes; y Kiev, cerca del mar Negro, misioneros bizantinos. Lo anterior facilitó la aculturación de los eslavos.

El príncipe de Kiev en el siglo X contrae nupcias con una princesa bizantina, por lo que Kiev pasaría a ser cabeza de los pueblos eslavos. Este hecho no pudo consolidarse, ya que en el siglo XIII los mongoles someten a los pueblos eslavos.

A fines del siglo XIII el imperio mongol pierde cohesión y los reyes de Moscú se anexan el reino de Novgorod, parte de Lituania y Kiev. Desde la caída de Constantinopla Moscú reivindica la herencia cultural de Bizancio y se convierte en la “tercera Roma”. Sus emperadores, los zares, alcanzaron suprema autoridad.