Ferdinand de Saussure

Nació en Ginebra (Suiza), el 26 de Noviembre de 1857. Provenía de una de las más antiguas familias de la ciudad, de gente intelectual con sólida formación científica, y que contaba, entre sus antepasados con geógrafos, matemáticos, físicos, naturalistas, y viajeros.

Cursó sus primeros estudios en el colegio de Hofwyl, cerca de Berna. A los 13 años Ferdinand ingresó al instituto Martine de Ginebra donde estudió griego.

Ya por esta época comienza a perfilarse en él una orientación especial por la lingüística.

Además pasó por la universidad de Ginebra por dos semestres (1875-1876), para estudiar física y química, siguiendo la tradición familiar, y los alternó realizando cursos de filosofía e historia del arte, pero manteniendo siempre su interés por la lingüística.

Una de las primeras cuestiones que Saussure analiza es de orden “epistemológico”, o sea, en relación con el modo de concebir el fundamento del estudio lingüístico.

Una lengua es un sistema, cada elemento esta distribuido y organizado para accionar en forma unificada.

Saussure postula pensar el sistema de la lengua como parte de la ciencia general que estudia los signos, y que él llamó “semiología”.

Afirmó al respecto: La lengua es un sistema de signos que expresan ideas, y por tanto comparable a la escritura, al alfabeto de los sordos mudos, los ritos simbólicos, a la forma de urbanidad, a las señas militares.

Solo que es el más importante de esos sistemas. Puede por tanto concebirse una ciencia que estudie la vida de los signos en el seno de la sociedad; formaría una parte de la psicología social, y, por consiguiente, de la psicología general; la denominaremos semiología (del griego semeion, signos).

La obra de Saussure estudia principalmente el signo lingüístico y establece una clasificación que permite distinguir entre diversos aspectos del lenguaje.

Saussure está considerado el fundador de la lingüística estructural y del estructuralismo.

Sus análisis semióticos tienden a desarrollarse en términos de pares opuestos: en primer lugar, los estudios lingüísticos pueden ser diacrónicos (históricos) o sincrónicos (sobre un momento concreto.

En segundo lugar, el lenguaje puede considerarse como lengua o como habla, es decir, como el conjunto global de reglas sintácticas y semánticas de una lengua determinada o atendiendo a sus manifestaciones individuales.

En tercer lugar, el signo consta de un significante y un significado; la relación que existe entre ambos es arbitraria y los dos dependen de una amplia red de diferencias.

Estas teorías del significado influyeron no sólo en la lingüística, sino también en la teoría literaria, en la antropología y en el psicoanálisis.

Fuente: Apuntes de Semiótica de la U de Londres

Publicado en Semiótica

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