La edad de oro de la vacunación y los primeros problemas

Entre las décadas de los 30s a los 60s se desarrollaron numerosas vacunas, pero se hizo patente que estas presentaban limitaciones y muchas de ellas tuvieron que ser mejoradas. Uno de los ejemplos más notables son las vacunas contra el polio Salk y Sabin (que obtuvieron su licencia y se empleaban con regularidad en esos años) ya que estas vacunas presentaron un gran problema por los métodos empleados para su obtención.

La vacuna Salk Sabin se lograba a partir de la obtención de grandes cantidades de virus que se cultivaba en macacos para posteriormente ser inactivada por formaldehído, pero después de que se presentaron algunos problemas en los individuos que se sometían a esta vacuna. Después de mucha investigación se dieron cuenta que el virus del polio adquiría otro virus, el SV40, durante su cultivo en los macacos. Este virus adquirido presentaba resistencia a la inactivación con formaldehído y a raíz de ello tuvo que emplearse otro mono para la replicación del virus (Cercopithecus sp), felizmente con ello se resolvió el problema.

A partir de la década de los 50´s se desarrollaron técnicas de cultivo celular y microbiología. Estas nuevas técnicas permitieron tener cantidades suficientes de muchos tipos de tejidos animales y humanos in vitro donde se podían producir y ensayar posibles vacunas. Músculo, fibroblastos, riñón, hígado entre otros tejidos fueron los primeros empleados.

Estos factores, los problemas que presentaron las primeras vacunas y las nuevas y potentes herramientas permitieron estudiar nuevas formas de hacer vacunas más seguras y manejables.

Fuente: Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa.

Publicado en Inmunología

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