La relación lógica

Eduardo Nicol señala lo siguiente:

Desde los orígenes mismos de la ciencia, en la filosofía presocrática, y más claramente aún desde Platón, el conocimiento científico había quedado formalmente establecido sobre dos relaciones fundamentales y complementarias, en cada una de la cuales se definía uno de los aspectos de la verdad. Éstas eran: la relación epistemológica y la relación lógica.

Gracias a la relación lógica, el conocimiento (y más concretamente la ciencia) lograr fundar la comunidad y la uniformidad, por lo menos desde un ámbito puramente formal. En sentido riguroso, la lógica no es una ciencia o episteme, pues no se ocupa de objetos reales, sino que es una técnica auxiliar de la ciencia, como la gramática es la técnh de la expresión verbal. Es decir, que la lógica tiene su fundamento en la relación sujeto-objeto, esto es, en el vínculo de la razón con la realidad. Por consiguiente, si distinguimos entre la lógica natural y la lógica normativa, advertimos enseguida que la nueva lógica, esa que la ciencia griega elabora para facilitar su propia tarea, es tan indispensable como se quiera, pero no es algo primario en el complejo de las relaciones constitutivas del conocimiento.

La lógica sólo depura, normaliza y unifica esa función, para los fines específicos de una tarea científica, a la cual está subordinada por naturaleza. Esta subordinación originaria delimita el ámbito de su jurisdicción. Quiere decirse que, por sí sola, no puede la lógica resolver jamás ningún problema de conocimiento.

La legitimidad de las investigaciones puramente formales, entre ellas podemos mencionar a la estadística, de especialistas permite olvidar la subordinación de la lógica respecto de la epistemología, que es como una subordinación del símbolo respecto de la cosa simbolizada. [En este proceso de formalización, el dato, por mencionar un ejemplo, pretende subordinar al fenómeno mismo, a la realidad]. La relación lógica del pensamiento consigo mismo, sería un vano juego de puros símbolos sin contenido. La lógica no tiene valor epistemológico propio. La utilidad de la lógica se funda siempre en lo ontológico.

La lógica sólo depura, normaliza y unifica esa función, para los fines específicos de una tarea científica, a la cual está subordinada por naturaleza. Esta subordinación originaria delimita el ámbito de su jurisdicción. Quiere decirse que, por sí sola, no puede la lógica resolver jamás ningún problema de conocimiento.

La legitimidad de las investigaciones puramente formales, entre ellas podemos mencionar a la estadística, de especialistas permite olvidar la subordinación de la lógica respecto de la epistemología, que es como una subordinación del símbolo respecto de la cosa simbolizada. [En este proceso de formalización, el dato, por mencionar un ejemplo, pretende subordinar al fenómeno mismo, a la realidad].La relación lógica del pensamiento consigo mismo, sería un vano juego de puros símbolos sin contenido. La lógica no tiene valor epistemológico propio. La utilidad de la lógica se funda siempre en lo ontológico.

Fuente: Teoría del conocimiento de la facultad de contaduría y administración, UNAM.

Publicado en Teoría del conocimiento

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