Los mayas del área yucateca

La zona maya el periodo clásico concluyó en el siglo X, sin embargo no en todas las regiones el fin de la etapa de esplendor tuvo las mismas consecuencias; los recintos del norte yucateco y de la región sur subsistieron de diversas formas, mientras que las extraordinarias ciudades de la región central quedaron para siempre abandonadas. El área yucateca sufrió una invasión de grupos procedentes del Altiplano de México.

Estos venían capitaneados por Kukulcán (vocablo maya yucateco), palabra equivalente a Quetzalcóatl (vocablo náhuatl). Se cree que a estos invasores se les unieron otros grupos que habían vivido, de tiempo atrás, en la costa de Campeche, los cuales llegaron a conocerse como itzáes.

La ciudad de Chichén-ltzá, “pozo de los ltzáes”, cayó en poder de los invasores. Por otra parte, un grupo de los itzáes se instaló en Motul e lzamal, mientras que otros fundaron posteriormente la ciudad de Mayapán. La tribu de los tutul-xiu, portadores también de elementos culturales toltecas, se apoderó del lugar donde, durante el clásico, se había edificado Uxmal.

Quienes así dominaron buena parte del norte de la península, formaron luego, con los señores de Chichén y Uxmal, la que se conoce como “Liga de Mayapán”, aunque realmente tuviera por cabeza a Chichén-ltzá.

La arqueología corrobora, como ya habíamos dicho, la influencia que el grupo de los invasores había heredado de la cultura tolteca.

Los invasores acabaron por mezclarse con la población rayanse, sin embargo, su influencia quedó para siempre en campos como el de las creencias y ritos religiosos.

Los cambios importantes, fue la adopción de una forma de cómputo mucho menos compleja y precisa que la del “sistema de la cuenta larga”. Se trata de la llamada “cuenta de Katunes” o de “cuenta corta”, que abarcaba en un ciclo completo cerca de 256 años. Además, mantuvieron su vigencia, el cómputo de 365 días, conocido como haab, y el de 260 días conocido como tzolkín.

Al lapso de mayor pujanza de la “liga de Mayapán”, siguieron los años de enfrentamientos causados por discordias y ambiciones. Los gobernantes de Mayapán se impusieron al fin, de manera violenta, sobre sus antiguos aliados, hasta que, hacia 1441, estalló la rebelión, que puso fin no sólo a su tiranía, sino a cualquier otro intento unificador.

Los mayas de las tierras altas

La región sureña del mundo maya compenetró desde los primeros siglos del clásico con gente de la altiplanicie mexicana. A su vez sufrió inmigraciones de grupos como el de los pipiles y de gente venida de Tulan o Tulapan. Estos últimos invasores habían tenido como guía supremo a Cucumatz (vocablo quiché equivalente a Kukulcán). Por todo esto, se ha podido afirmar que la región de las tierras altas fue la menos maya.

Las ciudades sobresalen por un notorio aspecto defensivo, atribuido a gente habituada a empresas bélicas. En los edificios no se emplearon las falsas bóvedas (característica maya), ni se erigieron estelas con inscripciones calendáricas o de otra índole.

Entre distintos grupos mayas, trajo la mezcla de sangre y fortalecimiento de algunos señoríos mayanses. Así se formó un estado poderoso, el de la nación de quiché, en parte toltequizada, que perduró hasta 1441.

El periodo posclásico temprano concluyó poco después de la ruina de Tollan. La fase de transición que se da entre el periodo temprano y el tardío se describe como una época de crisis y reacomodos. En varios sitios del Valle de México y áreas vecinas subsistió gente de origen tolteca. Éstos se asentaron en lugares como Chapultepec y Cholula, donde se sometieron a los olmecas-xicalancas, grupo dominante de dichas regiones. Tal estado de sujeción se prolongó hasta 1292, donde los antiguos toltecas se adueñaron por completo de esa ciudad.

El abandono de Tollan, los límites norteños de la alta cultura se acortaron; esto significaba la amenaza de posibles invasiones procedentes del norte (gente dedicada a la caza y la recolección). Además de esos invasores hubo otros grupos cuya entrada ocurrió también por ese tiempo.

Conglomerados de idioma náhuatl, pobladores de distintos lugares en las llanuras del norte. La patria original de esas tribus nahuatlacas se hallaba en el norte y se conocía con los nombres míticos de Aztlán, “el lugar de las garzas” y Chicomóztoc, “el sitio de las siete cuevas”. Las diferencias culturales entre estos grupos de lengua náhuatl y las tribus de recolectores y cazadores de filiación lingüística pame, eran muy grandes.

La peregrinación de los grupos nahuatlacas hacia el Valle de México se inició en el siglo XII; esta gente era portadora de una cultura poco desarrollada, con rasgos y elementos de altiplano. Después de un largo peregrinar, entraron en la región de los lagos del valle de México. Por su parte las hordas chichimecas -capitaneadas por su jefe de nombre Xólotl– habían de acercarse a Tula hacia 1244, para penetrar al norte del mismo valle algunos años después.