Periodo clásico de los huastecos

Huasteco, pueblo prehispánico mexicano de origen olmeca que desde el año 50 a.C. ocupó la cuenca del río Pánuco. Posteriormente, los huastecos se extendieron hacia los actuales estados de Tamaulipas, San Luis Potosí, Veracruz, Hidalgo y Querétaro. Su cultura posee características peculiares, como la redondez de sus templos (área Pánuco-Tampico) y muchas de sus manifestaciones artísticas, entre ellas los adornos semicirculares que utilizaban para la cabeza y los sombreros cónicos.

La teogonía y teología huastecas influyeron en los toltecas, sus vecinos, y más tarde transmitieron tales elementos a la cultura azteca o mexica.

Esto se observa en la deidad Quetzalcóatl, cuyas principales insignias o signos parecen de origen huasteco, como el arete doblado en forma de gancho, el pectoral de concha y el abanico de plumas.

Es probable que el ciclo de mitos en torno a la ciudad de Tollan y la deidad Quetzalcóatl sean originarios de la región de la Huasteca. En 1990 fueron censados 147.264 huastecos, que hoy todavía conservan muchas de las costumbres de sus antepasados.

Algunos de los recintos ceremoniales más importantes de la cultura huasteca se erigen en la región del Pánuco, El Ébano, Tamposoque (Tamaulipas), Tamuín, Tancanhuitz y Huaxamá (San Luis Potosí), Huilocintla (Veracruz), Vinasco (Hidalgo) y Ajalpan (Querétaro), entre otros.

Testimonio de que los huastecos participaron de modo sobresaliente en la gran etapa del clásico mesoamericano, lo observamos en sus extraordinarios conjuntos planificados de edificaciones, tumbas, pinturas murales, lápidas con inscripciones y esculturas (la más famosa es la escultura conocida como “adolescente huasteco”, sacerdote de Quetzalcóatl).

A su vez se singularizaron por ser considerados como los supuestos o reales inventores del arte de interpretar los sueños. Elaboraron su propio sistema de escritura y cómputo calendárico.