Rufino Tamayo

Pintor mexicano nacido el 26 de agosto de 1899 en la ciudad de Oaxaca, descendiente de zapotecas, hijo de un empleado y una ama de casa, ninguno de ellos con antecedentes artísticos. De niño fue acólito y cantaba en el coro de la iglesia, por lo que sus padres pensaron que seria sacerdote o músico. Al quedar huérfano en 1910, fue enviado a la Ciudad de México a vivir con una tía.En 1917 se inscribió en la Escuela Nacional de Bellas Artes (ex Academia de San Carlos) para estudiar pintura.

Para mantenerse desempeñaba un modesto empleo que le consiguió su paisano José Vasconcelos, entonces secretario de Educación Publica.

El contacto con el arte precolombino dejó una profunda huella en el arte de Tamayo, el cual agregaría al toque colorista de sus raíces zapotecas y la audacia formal del vanguardismo del siglo XX. Tamayo dejó pronto la ENBA, disgustado con sus métodos clasicistas y se hizo autodidacta, ensayando no sólo con las formas sino también con los materiales y las técnicas.

En l933 ya pintaba murales importantes como los del Conservatorio Nacional, o los del Palacio de Bellas Artes, y causaba un fuerte contraste con el muralismo “social” de Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco.

Sus pinturas no daban lecciones políticas: eran (y son) para disfrutarse. A partir de 1926 Estados Unidos fue su base de operaciones: de allá iba y venia para crear o exponer su obra. En 1934 se casó con Olga Flores Rivas y en 1959 se establecieron permanentemente en México.

Además de su obra mural y de caballete, dejó un impresionante legado museístico a la ciudad de Oaxaca y el Museo Tamayo de Arte Contemporáneo en la Ciudad de México. Entre sus obras destacan: Jaguar y serpiente, Retrato de Olga, Saridías, La niña y el pájaro y Tres personajes, entre otras. Murió a los 92 años de edad, el 24 de junio de 1991.