Semiótica

¿Cuál es el objeto de la semiótica?

Para algunos el signo es, en principio, un objeto construido; para otros –nosotros entre ellos-, es en principio, un objeto observable y otros sólo toman en cuenta sistemas de signos previamente establecidos; entre ellos, algunos se limitan a los sistemas intencionalmente construidos (códigos de ruta), mientras que otros extienden esas nociones a la investigación de los sistemas de significación implícitos en toda práctica social (los mitos, los ritos, las prácticas culturales).

Desde el punto de vista de la sociología de la ciencia se habrá comprendido que la semiótica, en cuanto disciplina, está en proceso de constitución.

En efecto, la comunidad científica, en su conjunto, aún no ha logrado un acuerdo acerca de un objeto de conocimiento que permita unificar las problemáticas. Las concepciones que se oponen, algunas un poco obsoletas, son las siguientes:

– Una concepción limitada a los sistemas de signos instituidos en la práctica social y no-lingüísticos: carteles deseñalización (ruteros u otros), escudos, uniformes. En todo caso, podría hablarse de “signalética” para calificar esta concepción

– La concepción que puede llamarse “saussuro-hjelmsleviana”, desarrollada principalmente en Europa, que considera con Saussure, que la lingüística es una parte de la semiología, “ciencia que estudia la vida de los signos en el seno de la vida social”.

Extendiendo el modelo lingüístico a todos los sistemas de signos humanos, la misma podría calificarse como “semiolinguística” aún cuando sus sostenedores recusan este apelativo. Sin embargo, construye sus objetos sobre el “patrón” de los objetos de la lengua.

– La concepción peirceana, a la cual adherimos, que combina, en el estudio de los signos -abordado sin ningún a priori que podría provenir de la importancia de los signos lingüísticos-, una fenomenología y un análisis de los fenómenos de significación como la cooperación de tres instancias que implican al representante (el signo propiamente dicho), al representado (aquello de lo que el signo da cuenta) y a un intérprete genérico considerado como un muestrario representativo portador de los hábitos interpretativos de la comunidad a la que pertenece.

En nuestro trabajo desarrollamos en especial esta concepción.

Concepciones etnoculturales que ven en la cultura una combinación de sistemas “modelizadores” de lo real (Yuri Lotman, Escuela de Tartú).

– Finalmente, concepciones que tienden a abolir la separación entre ciencias humanas y ciencias de la naturaleza, a partir de una zoosemiótica, de una fitosemiótica, reagrupadas con la teoría de la información y las neurociencias, para constituir una especie de “perspectiva semiótica” (Círculo de Toronto).

También conviene apuntar concepciones “regionales”; del objeto semiótico limitadas a campos como el visual, las prácticas culturales y artísticas (danza, literatura, poesía, urbanismo y arquitectura, cine, teatro, circo, pintura, presentación de la persona), los “discursos” de carácter social (jurídico, religioso, político). Aunque pretendidamente independientes, dada la especificidad de su objeto, no dejan de vincularse, más o menos explícitamente, con alguna de las concepciones enunciadas anteriormente.

Para ser claros, precisemos que nuestra concepción, explícitamente vinculada a la conceptualización peirceana, consiste en tomar como objetos de conocimiento las interpretaciones efectivamente realizadas por los actores sociales reales en circunstancias históricamente datadas.

El fenómeno estudiado es el siguiente: un objeto presente en el campo de la experiencia de un individuo produce en la mente de este individuo la presencia de otro objeto ausente en dicho campo. Se trata de un observable particular al que nosotros llamamos “fenómeno semiótico”.

Saussure insiste en que la lingüística es una parte de la semiología, ya que esta abarca también el estudio de los sistemas de signos no lingüísticos.

Se cae a menudo en el error de considerar equivalentes lenguaje y semiología, y nada más alejado de la realidad; el lenguaje es semiología, pero no toda la semiología es lenguaje.

Umberto Eco en su obra La structure assente, va a establecer los diferentes campos sobre los que investigan los estudiosos de la comunicación, partiendo de aquellos sistemas más espontáneos o naturales hasta llegar a los procesos artificiales o de cultura más compleja.

Fuente: Apuntes de Semiótica de la U de Londres

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