Vacunas y hábitos alimentarios

Vacunas

Las vacunas que se pueden poner o no durante el embarazo son: Rubéola y Parotiditis: Contraindicadas.

Rabia: Administrar si no hay dosis primaria o recuerdo. Influenza: Valorar si se administra o no.

Tifoidea, Fiebre amarilla, Hepatitis A, Cólera: Antes de viajes con riesgo elevado.

Poliomielitis: No se recomienda sistemáticamente en adultos, sólo en caso de epidemia.

En general están desaconsejadas las vacunas con virus vivos o atenuados.

Hábitos alimentarios

La necesidad de proteínas, glúcidos y minerales, debe ser corregida cuando hay hábitos insanos.

Se valora la alimentación, preguntando qué come, quién cocina, etc., porque está demostrado que una mujer malnutrida puede tener repercusiones graves sobre el feto.

La dieta debe ser la mediterránea, aunque sin hábitos nocivos (chocolate, grasas). No se deben hacer regímenes de peso durante la gestación. Se deben hacer cinco comidas al día.

Se deben tomar proteínas, minerales y vitaminas, hidratos de carbono de absorción lenta y no grasas saturadas.

Suplementos de ácido fólico (Folidoce, Acfol): para prevenir defectos del cierre del tubo neural (mielomeningocele o espina bífida y meningocele) se recomienda que la mujer en edad fértil acuda a su médico cuando planifique un embarazo para que éste le indique cuando y cuanto ácido fólico tomar antes de la gestación.

El ácido fólico es una vitamina del grupo B necesaria para el correcto cierre del tubo neural encargado de formar el cerebro y la médula espinal durante la gestación.

El desarrollo de estas dos estructuras tiene lugar en la etapa temprana de la gestación cuando la mayoría de las mujeres aún no saben que están embarazadas.

Los alimentos. Además el ácido fólico se encuentra en alimentos como el hígado, garbanzos, acelgas, espinacas, avellanas, almendras, remolacha,
col, guisantes, habas, riñones y quesos fermentados.

Se comienza con el siuplemento de ácido fólico desde antes de la concepción (2-3 meses) si fuera posible.

Suplementos de yodo (Yoduk): en zonas de interior donde el yodo de la dieta es deficitario se aporta el yodo desde fuera del organismo, a la embarazada y a la madre lactante.

Un déficit de yodo puede afectar el desarrollo del cerebro del feto o recién nacido, pudiendo tener efectos indeseables entre ellos el más importante el retraso mental.

Los suplementos de yodo aumentan la ingesta en 200-300 µg de I/día, comenzando, siempre que sea posible, antes del embarazo, y prolongándolo durante la lactancia.

Fuente: Apuntes y notas de enfermería materno infantil del Conalep

Publicado en Enfermería

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