Vocabulario

El vocabulario es el conjunto de palabras con las que cuenta una lengua determinada. Por lo general decir que a cada palabra, en cuanto combinación de sonidos en secuencia, le corresponde un solo significado.

Poseer un vocabulario amplio y variado implica un conocimiento del mundo relativamente extenso, ser capaces de escoger el termino exacto para expresar un pensamiento implica la habilidad de distinguir un concepto de otro.

Poder elegir la palabra adecuada a la situación implica el reconocimiento de características de nuestro oyente y las finalidades concretas de nuestra comunicación. La palabra oral esta sujeta a varias condiciones: la espontaneidad, la improvisación, la utilización de elementos extralingüisticos (como señas y entonación) etc. todo ello hace que al hablar descuidemos con frecuencia la precisión y propiedad de los términos que usamos.

Entre las razones que explican un mal manejo del vocabulario se encontrarían las siguientes:

– La pereza mental para elegir concienzudamente las palabras que expresen nuestro pensamiento.
– Desconocimiento o dudas respecto al significado exacto de los términos que usamos.
– Cortedad o limitación del vocabulario que a diario empleamos.
– Miedo a llamar las cosas por su nombre.
– Temor a equivocarse o hacer el ridículo cuando utilizamos una palabra complicada o por el contrario demasiado simple.
– Poca costumbre e interés en el diccionario.

Error muy común es el utilizar una palabra por otra que se le parece, o en el sentido distinto al que en realidad tiene. Así es frecuentemente la confusión entre los posibles sinónimos y antónimos. Los sinónimos, ciertamente, presentan similitudes en su significado no pero no pueden ser indistintamente apropiados para los contextos.

En ocasiones, por afán de originalidad al hablar inventamos palabras o hacemos derivaciones forzadas hasta chocantes de los términos ya existentes.

Ejemplo.

Improvisamiento, diversión, proteccionar.

En algunos casos los problemas más frecuentes es nuestro manejo del vocabulario he aquí algunas recomendaciones:

– Registrar y buscar después en el diccionario toda palabra desconocida que hayamos escuchado durante el día.
– Para preguntar por el significado de una palabra que no hayamos comprendido a las personas que la profirió, de ser posible inmediatamente después de haberla escuchado.
– No usar términos cuyo significado no fuéramos capaces de explicar a quienes nos lo preguntasen.
– Escuchar con atención como hablan los demás, fijándonos no solos los mensajes que nos transmiten, sino también que en las palabras que eligen.
– Anotar en nuestros ratos de ocio o de espera, y manera de juego listas de palabras que correspondan a cualquier lógica que se ocurra por ejemplo.
– Palabras con la inicial del alfabeto.
– Palabra que se vayan asociando en cadena.
– Adjetivos y calificadores posibles de una palabra escogidas al azar.
– Describir ante grupo un objeto o un paisaje varias veces, con distintas palabras cada vez.

Fuente: Apunte de Comunicación Administrativa del Instituto Tecnológico de la Paz

Publicado en Comunicación administrativa

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