Autoridad

De la habilidad que posea el gerente para ejercer la autoridad que le confiere su puesto depende, entre otros, el nivel de resultados de su gestión.

Es por ello que esta habilidad y competencia debe adquirirse y desarrollarse adecuadamente. Para ello es imprescindible tener claro el concepto de autoridad en las organizaciones.

Como es común que suceda, cada autor, cada teórico de la ciencia de la administración, acuña su propia definición de autoridad.

Se ha elegido la de Daft por considerarla la más completa: “la autoridad es el derecho formal y legítimo de un administrador para tomar decisiones, emitir órdenes y asignar recursos a fin de conseguir los resultados deseados.”

Características del Daft:

1. La autoridad se concede a los puestos, no a los individuos.

Los ejecutivos tienen autoridad por el puesto que ocupan, de modo que cualquier otra persona en ese puesto tendría la misma autoridad.

2. Los subordinados aceptan la autoridad. Aunque la autoridad fluye de arriba hacia abajo a través de la jerarquía, los subordinados obedecen porque creen que sus superiores tienen el derecho legítimo de ordenar.

Según la teoría de aceptación de la autoridad, un jefe tiene autoridad sólo si los subordinados aceptan sus órdenes.

Su autoridad desaparecerá en caso de que los subordinados se nieguen a obedecer, porque la orden no cae dentro de su área de aceptación.

Por ejemplo, Richard Ferris –expresidente de United Airlines- renunció porque pocos aceptaron su estrategia de adquirir hoteles, una compañía de alquiler de automóviles y otras compañías para construir un imperio de los viajes.

Cuando personas clave se negaron a aceptar las directrices, perdió su autoridad y tuvo que renunciar.

3. La autoridad fluye hacia abajo por la jerarquía vertical. Los puestos de la parte superior tienen mayor autoridad formal que los del fondo”.

Fuente: Apuntes de Administración V de la FCA de la UNAM

Publicado en Administración avanzada

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