Definición e importancia de la salud mental

A pesar de que se han examinado los nueve factores ambientales que contribuyen a la salud mental, el concepto en sí no ha sido definido todavía.

Esto es, en parte, porque no existe una definición única y porque es más fácil comprender el significado de la salud mental haciendo referencia a sus determinantes.

He aquí cinco componentes de una perspectiva general de la salud mental según Warr:

1. Bienestar afectivo. El bienestar afectivo tiene dos diferentes dimensiones: el placer y la activación. Un nivel de placer puede estar acompañado de altos o bajos niveles de activación y un nivel concreto de activación puede ser placentero o no placentero.

2. Competencia. La buena salud mental se ve parcialmente en términos del grado aceptable de éxito o competencia en las diferentes esferas de la actividad, como las relaciones interpersonales, la solución de problemas, el empleo pagado.

La persona competente tiene recursos psicológicos adecuados para afrontar las presiones de la vida. Se ha sugerido que la buena salud mental se hace patente sólo cuando una persona se enfrenta a la adversidad.

Una respuesta adecuada a esas presiones requiere poseer las habilidades cognitivas y psicomotoras apropiadas, así como creencias y opiniones que sean compatibles con la realidad.

3. Autonomía. La autonomía se refiere a la capacidad de la persona para resistir influencias ambientales y para determinar sus opiniones y acciones.

La tendencia a la búsqueda de la independencia y la autorregulación es una característica fundamental de una persona mentalmente sana. La autonomía es una tendencia a sentir y actuar asumiendo que se es más poderoso que impotente ante las dificultades de la vida.

4. Aspiraciones. La persona mentalmente sana se ve como alguien que se involucra con el ambiente. Establece metas y realiza esfuerzos activos para conseguirlas.

Un alto nivel de aspiraciones se refleja en una alta motivación, la vigilancia ante nuevas oportunidades y el compromiso para superar desafíos personales.

A su vez, de un bajo nivel de aspiraciones resulta en una actividad reducida y en una aceptación de la situación actual, sin importar lo insatisfactoria que se presente.

En la lucha por alcanzar las metas personales, se puede hacer frente a muchas situaciones estresantes y, en realidad, se pueden crear con la búsqueda de retos difíciles.

La importancia de un alto nivel de aspiraciones para una buena salud mental es particularmente clara en circunstancias adversas para el individuo, en las que el deseo de cambio se puede ver como algo fundamental para una respuesta adecuada.

5. Funcionamiento integrado. El componente final de la salud mental es el más difícil de definir y no se parece a los otros cuatro. El funcionamiento integrado se refiere a la persona como un todo.

Las personas que son psicológicamente sanas muestran equilibrio, armonía y relación interna.

Se ha sugerido que una persona sana es alguien que puede equilibrar la importancia de las dos áreas.

El funcionamiento interno puede considerarse también a través del tiempo, como un equilibrio entre la tensión aceptada durante las fases de consecución de metas y la relajación de los períodos intermedios.

La representación de Warr de la salud mental corresponde a una evaluación global de las principales dimensiones del bienestar psicológico.

La competencia, la autonomía y la aspiración reflejan los aspectos de la conducta de una persona relacionados con el ambiente y, con frecuencia, determinan el bienestar afectivo.

Fuente: Apuntes de la materia Psicología del trabajo de la facultad de contaduría y administración, UNAM

Publicado en Psicología del trabajo

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