El comportamiento grupal dentro de las organizaciones

Todos los grupos cuentan con normas establecidas; es decir, con patrones aceptables de comportamiento que comparten sus integrantes.

Las normas indican a los miembros lo que deben hacer o no deben hacer en ciertas circunstancias. Desde el punto de vista de un individuo, señalan lo que se espera de él en determinadas circunstancias.

Cuando el grupo las acepta, las normas actúan como un medio que influye en el comportamiento de los miembros con un mínimo de controles externos. Las normas difieren entre los grupos, las comunidades y las sociedades, pero todos las tenemos.

Las normas formalizadas están incluidas en los manuales de las organizaciones y establecen las reglas y procedimientos que han de seguir los empleados.

Sin duda la mayoría de las normas de las empresas son informales. No es necesario que nos digan que lanzar aviones de papel o prolongar la charla mientras tomamos un café en la oficina son conductas inaceptables, cuando se encuentra de visita “el jefe procedente de las oficinas centrales”.

Las normas de una organización se parecen a las huellas digitales: siempre son únicas. Y sin embargo hay algunas clases comunes de normas que aparecen en casi todas las empresas.

Algunas organizaciones cuentan con códigos formales del vestido. Sin embargo, aún cuando no las haya, a menudo se implantan normas que dictan el tipo de ropa que es preciso usar en el trabajo.

Las normas suelen desarrollarse gradualmente a medida que los miembros de un grupo aprenden cuáles conductas son indispensables para que el grupo funcione bien.

Por supuesto, los acontecimientos decisivos pueden alterar el proceso y hacer que pronto se consoliden nuevas normas. En una ocasión Shakespeare dijo: “El mundo es un gran escenario, y las mujeres y los hombres no son más que actores”.

Utilizando la misma metáfora del genial dramaturgo, podemos decir que todos los miembros de un grupo son actores y que cada uno representa un rol o papel.

Por este término entendemos un conjunto de patrones conductuales esperados que se atribuyen a alguien que ocupa determinada posición en una unidad social.

El conocimiento del comportamiento de rol se simplifica muchísimo si todos escogiéramos un papel y lo “representáramos” de modo regular y constante.

Por desgracia se nos exige desempeñar varios papeles tanto en el trabajo como fuera de él. La cuestión debe ser clara, todos representamos varios papeles y nuestros comportamiento depende del que estemos desempeñando en determinado momento.

Fuente: Apuntes de la materia Psicología del trabajo de la facultad de contaduría y administración, UNAM

Publicado en Psicología del trabajo

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