La comunicación efectiva, clara y con un buen feedback

La persona asertiva tiene metas claras, sabe a donde va y aquello que quiere conseguir.

Esto se llama congruencia. Está alineado con aquello que se quiere, y se implementan los recursos necesarios para establecer un lineamiento claro hacia esas metas propuestas.

Sabe que no siempre puede ganar, pero la importancia radica en el esfuerzo por llegar a sus objetivos. Si no es así se toma el tiempo para reformular el camino y dirigir nuevamente nuevas estrategias para seguir.

No se desalienta ante un fracaso, reformula, rectifica y sigue adelante.

Establece una comunicación con un estilo delicado de discurso, cuidándose, sin ofender al interlocutor.

Algunas pautas para tener en cuenta son:

– Estar bien orientado hacia metas posibles, estableciendo claros lineamientos a seguir.
Desarrollar capacidades y habilidades comunicacionales, de autodominio, desarrollo y adaptación al clima laboral, con disciplina y respeto hacia mí y hacia los otros.
Control de las emociones: Aspecto muy importante a la hora de definir situaciones. Tener en cuenta que la falta de control emocional genera malestar, retrasos y malos entendidos con nuestros jefes y compañeros de trabajo.
Aprender a negociar: Desde que nacemos, negociamos diferentes cosas y con diferentes personas. En primer lugar en nuestra familia, luego en la etapa escolar y después en el ámbito laboral y personal e íntimo.

Es importante tener claro que la aserción no implica ni pasividad ni agresividad, y que la habilidad de ser asertivo proporciona importantes beneficios. Incrementa el auto-respeto y la satisfacción de hacer alguna cosa con la suficiente capacidad para aumentar la confianza y seguridad en uno mismo.

Mejora la posición social, la aceptación y el respeto de los demás, en el sentido de que se hace un reconocimiento de la capacidad de uno mismo de afirmar nuestros derechos personales.

La ventaja de aprender y practicar comportamientos asertivos es que se hacen llegar a los demás los propios mensajes expresando opiniones y mostrando consideración.

Se consiguen sentimientos de seguridad y reconocimiento social. Sin duda, el comportamiento asertivo ayuda a mantener una alta autoestima. La confrontación de conflictos no es fácil para algunas personas.

Frente a la necesidad de negociar con los demás, algunos administradores se sienten disminuidos, carentes de las habilidades indispensables para ello o temerosos del poder de la otra persona.

En estas condiciones, es probable que repriman sus sensaciones (parte de la estrategia de evitación) o estallen en arrebatos de ira inadecuados. Ninguna de estas respuestas es verdaderamente productiva.

Una opción constructiva es practicar conductas asertivas. La asertividad es el proceso de expresión de opiniones, demanda de cambios legítimos y ofrecimiento y recepción de retroalimentación honesta.

Un individuo asertivo no teme pedirle a una persona que modifique un comportamiento ofensivo y no se siente mal al rechazar peticiones irrazonables de otra.

La capacitación en la asertividad supone enseñar a los individuos a desarrollar medios eficaces para el manejo de diversas situaciones generadoras de angustia.

Las personas asertivas son directas, honestas y expresivas. Se sienten seguras de sí mismas, incrementan su dignidad individual y hacen que los demás se sientan valorados.

Por el contrario, las personas agresivas pueden incurrir en la humillación de los demás, mientras que las personas no asertivas suscitan lástima o menosprecio en los demás. Ambas opciones a la asertividad suelen ser menos eficaces para el cumplimiento de una meta deseada.

Fuente: Apuntes de la materia Psicología del trabajo de la facultad de contaduría y administración, UNAM

Publicado en Psicología del trabajo

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