La comunicación y su importancia

El mundo de nuestros días se halla en crisis, ante la amenaza de la desintegración del hombre y de la sociedad, la cual ya es previsible, desafortunadamente, en todas las expresiones de la cultura.

Esta nos explica científicamente la naturaleza y sus fenómenos; proporciona los medios para dominar la energía del universo más que nunca.

Pero no nos esclarece autentica y claramente, las cuestiones que atañen los actos de nuestra propia vida y “en el llamado siglo de las comunicaciones” entre los problemas capitales que afrontamos, sino el principal, como una de las causas y, a la vez, efecto de la crisis paradójicamente figura la falta de comunicación eficaz.

La simple palabra comunicación sugiere fragmentadamente sólo estructuras en forma de torres de control, mensajes inalámbricos o la imagen de un comentarista que trasmite noticias de toda índole, por la televisión.

La comunicación significa mucho más que todo lo anterior. Es un fenómeno que tiene lugar, como señala Moshinsky, por una parte sobre el eje del tiempo, y por otra, en el espacio, anulando la distancia.

La comunicación como proceso integrador transciende las inquietudes que suscita el estado actual de cosas.

Los esfuerzos de restablecerse, si es que antes hubo una comunicación efectiva, contribuirán a evitar el riesgo de la destrucción.

Pero, además de superar un período de conflicto, responde a la naturaleza misma del hombre porque desde siempre, a partir de la congregación mas rudimentaria, la comunicación ha construido y es elemento básico generador de la sociabilidad.

Es a través de ella que el hombre se nutre y preserva su carácter como ser eminentemente social. Es condición de existencia.

El hombre que vive aislado, decían los griegos, es “un dios o una bestia”.

Es la comunicación, en suma la forma mas plausible de colmar nuestra vida la cual no es asunto privativo de una época.

Se identifica con el hombre, donde quiera que se halle: en el pasado, en el presente, en lo futuro.

En síntesis, hombre, sociedad, cultura, civilización y progreso son conceptos que recíprocamente se convalidan en una proximidad indisoluble.

Pero la interacción, la fuerza que pone en movimiento estos procesos, a partir del hecho fundamental de la existencia, tal como el fluido sanguíneo permite la vida del hombre fisiológico, en la comunicación.

Influimos a otros y a su vez recibimos influencia de aquellos a través de la comunicación.

Los inventos y descubrimientos dependen de la acumulación de información y de la transmisión de conceptos en forma gradual.

Por mucho que la experiencia directa nos haya brindado las adquisiciones de la comunicación con los demás, nos hace comprender los alcances tan limitados de nuestras propias capacidades.

La habilidad de los hombres para comunicarse condiciona también la solidaridad social y el espíritu cooperativo entre los grupos.

Fuente: Apuntes de la materia Psicología del trabajo de la facultad de contaduría y administración, UNAM

Publicado en Psicología del trabajo

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