La dinámica grupal

Los pequeños grupos existen desde tiempos de la primera familia humana.

En años recientes los investigadores han estudiado científicamente los procesos mediante los cuales los grupos reducidos evolucionan y trabajan.

Algunas de las preguntas que han abordado son:

– ¿Qué es la organización informal y cómo opera?
– ¿Cuál es el papel del líder de un grupo pequeño?
– ¿Este papel varía de acuerdo con diferentes objetivos?
– ¿Qué métodos estructurados son los más útiles para el cumplimiento de objetivos grupales?
– ¿En qué sentido y condiciones las decisiones grupales son mejores o peores que las individuales?

Ya han comenzado a surgir respuestas a estas preguntas, lo que ha ofrecido información útil sobre la dinámica del comportamiento de los grupos.

El proceso social por el cual las personas interactúan directamente entre sí en pequeños grupos se llama dinámica de grupos.

El termino dinámica se deriva del vocablo griego que significa fuerza; de ahí que la dinámica de grupos se refiera al estudio de las fuerzas que operan al interior de un grupo.

Dos importantes hechos históricos en nuestra comprensión de los grupos son las investigaciones de Elton Mayo y colaboradores en las décadas de los veinte y los treinta, además de los experimentos realizados en los años treinta por Kurt Lewin, fundador del movimiento de la dinámica de grupos.

Mayo demostró que los trabajadores tienden a establecer grupos informales que influyen en la satisfacción y eficacia laborales. Lewin demostró por su parte que diferentes tipos de liderazgo producían distintas respuestas en los grupos.

Los grupos poseen atributos propios distintos de los individuos que los componen. Esto se asemeja a la situación física en la que una molécula de sal (cloruro de sodio) posee propiedades diferentes a las de los elementos de sodio y cloro que integran el “grupo” del que se compone.

Los especiales atributos de los grupos son ilustrados por una simple lección matemática. Supongamos que dijéramos que “uno más uno es igual a tres”.

En el mundo de las matemáticas éste es un error lógico. Pero en el mundo de la dinámica de grupos es absolutamente racional afirmar que “uno más uno es igual a tres”.

En un grupo las cosas no pueden reducirse a únicamente dos personas, porque es imposible considerar a dos personas sin considerar al mismo tiempo la relación entre ellas, el tercer elemento de la ecuación.

Fuente: Apuntes de la materia Psicología del trabajo de la facultad de contaduría y administración, UNAM

Publicado en Psicología del trabajo

Suscríbete:

who's online