La salud mental dentro de las organizaciones

En 1987, Warr propone que el sentimiento de bienestar del trabajo debe entenderse, primero, en términos de los determinantes ambientales generales de la salud mental.

Warr identifica nueve de estos determinantes que pueden entenderse como la base del bienestar psicológico:

Oportunidad para el control. El primer determinante de la salud mental radica en las oportunidades que proporciona el ambiente a una persona para controlar los acontecimientos y actividades.

La salud mental se beneficia en ambientes que fomentan el control personal. Este control tiene dos elementos principales: la oportunidad de decidir y actuar del modo elegido y la posibilidad de predecir las consecuencias de la acción.

La ausencia del segundo elemento produce una forma específica de falta de control, cuando una persona tiene la libertad de decidir y actuar pero no puede predecir el resultado.

Si no se conocen las consecuencias de la conducta, no se puede controlar lo que ocurrirá

Oportunidad para el uso de las habilidades. Un segundo aspecto es hasta qué punto el ambiente reprime o fomenta el desarrollo y uso de las habilidades.

Las limitaciones sobre el uso de las habilidades puede ser de dos tipos:

– Las que impiden que las personas usen las habilidades que ya poseen, permitiendo en su lugar sólo conductas rutinarias.
– Las limitaciones sobre la adquisición de nuevas habilidades, que requieren que las personas se mantengan en niveles bajos de desempeño, a pesar de su potencial para desarrollarse en actividades mas complejas.

Metas generadas externamente. El tercer aspecto que subyace a la salud mental es la presencia de metas o desafíos generados por el ambiente. Un ambiente que no haga ninguna exigencia a la persona, no ofrece retos ni fomenta ninguna actividad o logro.

Por el contrario, un ambiente que fomente el establecimiento y persecución de metas se asume que conduce a actividades que tienen un impacto positivo sobre la salud mental, ya sea intrínsecamente o a través de sus consecuencias.

Variedad ambiental. Algunos ambientes generan metas y actividades asociadas que son repetitivas e invariables.

No es probable que las actividades repetitivas necesarias contribuyan a la salud mental del mismo modo que otros requisitos, los cuales introducen una novedad y rompen las actividades y situaciones rutinarias.

Claridad ambiental. El quinto aspecto que subyace a la salud mental es la claridad del ambiente de una persona.

La claridad incluye dos componentes:

El feedback que se recibe sobre las consecuencias de las propias acciones.
La claridad de los requisitos del rol y de las expectativas normativas sobre la conducta y el grado de aceptación de los estándares dentro del propio ambiente.

Disponibilidad de dinero. El acceso restringido al dinero puede dar lugar a muchos procesos que pueden deteriorar la salud mental. La presencia de dinero no asegura la salud mental, pero la ausencia de dinero, a menudo produce graves problemas psicológicos.

La pobreza reduce la oportunidad del control personal en la propia vida, que es un determinante ya identificado de salud mental.

Seguridad física. El séptimo aspecto es un ambiente de vida físicamente seguro. Los ambientes necesitan proteger a la persona contra los daños físicos y proporcionar la adecuada seguridad con respecto a la comida, el sueño y la vivienda.

También necesitan ser razonablemente permanentes, de manera que los ocupantes puedan esperar cierta continuidad de permanencia.

Oportunidad para el contacto interpersonal. Los ambientes difieren en las oportunidades que proporcionan para que se lleve a cabo el contacto con otras personas.

Ese contacto satisface las necesidades de amistad y reduce los sentimientos de soledad. El contacto interpersonal también proporciona un apoyo social que es de naturaleza emocional e instrumental, contribuyendo a la resolución de problemas mediante ayuda y consejos prácticos.

Muchas metas se pueden lograr a través de esfuerzos interdependientes de varias personas. La pertenencia a grupos hace posible el establecimiento y consecución de metas que no podrían ser conseguidas por un sólo individuo.

Posición social valorada. El noveno aspecto que se considera importante es la posición dentro de una estructura social que recibe cierta estima de los demás.

La estima se genera principalmente a través del valor atribuido a las actividades inherentes de un rol y su contribución. La pertenencia a un rol también proporciona una evidencia pública de que se poseen ciertas aptitudes y de que se cumplen ciertas obligaciones sociales.

Con frecuencia, existe un amplio acuerdo sobre el nivel de estima que se deriva de una posición en particular.

Fuente: Apuntes de la materia Psicología del trabajo de la facultad de contaduría y administración, UNAM

Publicado en Psicología del trabajo

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