Relaciones públicas contra relaciones humanas

Existe una gran confusión entre estas dos disciplinas el propio nombre de cada una de estas disciplinas ya nos está indicando una diferencia importante:

Relaciones humanas son vinculaciones entre los seres humanos o personas.
Relaciones públicas se establecen relaciones entre las personas (individuo) o una organización (grupo).

Quiere decir, que en las relaciones públicas uno de los extremos de la relación es siempre un grupo. Mientras que en el caso de las relaciones humanas, en ambos extremos de la relación existe un individuo.

Para llegar a las relaciones públicas es preciso primeramente pasar por las relaciones humanas porque en efecto es muy difícil proyectar una imagen favorable de la organización si ésta no conforma un grupo homogéneo, en el que impera un sentimiento de simpatía, colaboración y entendimiento entre sus miembros.

Toda bien planificada campaña de relaciones públicas debe iniciarse con una intensa actividad de relaciones humanas.

El administrador para desarrollarse íntegramente debe trabajar para administrar su propia empresa o ser contratado para administrar la empresa de otras personas, y el objetivo fundamental de las empresas, de cualquier tipo, es rendir beneficios.

Los propósitos empresarios podrán analizarse hasta sus últimas instancias y siempre se llegará a la conclusión de que progreso, desarrollo, perfeccionamiento, modernización, organización, sistematización, etc., persiguen la finalidad de que la empresa rinda beneficios y rinda cada vez más beneficios.

Como la empresa trabaja con hombres, y como de ellos se tendrá que obtener la dinámica necesaria para la consecución de objetivos, conviene crear las mejores condiciones posibles para el logro de esos objetivos.

Las relaciones humanas desde el punto de vista empresario deberán facilitar al personal la comodidad física y espiritual, la familiarización y la sociabilidad para lograr el rendimiento.

El director sabe que sus subordinados poseen sin excepción una personalidad. Esta personalidad es propia y distinta en cada caso y son más complejas y numerosos que los perfiles de una máquina.

Si el jefe reconoce que no puede trabajar sin conocer a fondo los útiles, máquinas y herramientas más aún reconoce la obligación que tiene de familiarizarse con las personas que componen las herramientas activas más importantes dentro de la estructura.

A esa familiarización se llega nada más que por las vías de las relaciones humanas.

Fuente: Apuntes de la materia Psicología del trabajo de la facultad de contaduría y administración, UNAM

Publicado en Psicología del trabajo

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