Retroalimentación

La retroalimentación es la respuesta del receptor al mensaje que envía el emisor y representa la mejor forma de comprobar que el mensaje se recibió y de señalar si se comprendió.

Para que la retroalimentación sea significativa debe poseer las siguientes características:

1. Ser útil. Si el receptor del mensaje proporciona una respuesta que enriquece la información del emisor, es probable que la retroalimentación resulte de utilidad.

2. Descriptiva, no evaluativo. Si el receptor responde al mensaje en forma descriptiva, es probable que la retroalimentación sea eficaz. Si el receptor es muy crítico (o sentencioso), quizá la respuesta resulte ineficaz o provoque incluso una ruptura en la comunicación.

3. Específica, no general. El receptor debe responder concretamente a los argumentos planteados y las preguntas formuladas en el mensaje. Si responde con generalidades, la retroalimentación puede indicar evasión o falta de comprensión.

4. Oportuna. La recepción y, por tanto la eficacia de la retroalimentación se ve influida por el contexto en que ocurre.

Dar retroalimentación de desempeño a una persona durante el intermedio de un partido de fútbol o en una comida es diferente a proporcionarla en la oficina.

Los sitios informales suelen reservarse para la retroalimentación social y, en consecuencia, no son apropiados para la retroalimentación sobre el desempeño.

5. No debe ser abrumadora. La comunicación oral depende en gran medida de la memoria. Por ende, cuando están relacionadas grandes cantidades de información, la retroalimentación oral es menos eficaz que la escrita.

La gente tiende a “sintonizarse o resintonizarse” en las conversaciones. Si el mensaje es largo y complejo, puede escapársele lo que dice el que habla.

Fuente: Apuntes de Administración V de la FCA de la UNAM

Publicado en Administración avanzada

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