Procesos de imantación

La única sustancia natural que se comporta como un imán es el mineral de hierro llamado magnetita. El resto de los imanes deben obtenerse a partir de material ferromagnético mediante diversos procesos de imantación. Una de las formas es situar el material ferromagnético junto a un imán muy intenso. Este método induce tan solo un campo débil.

Otro método consiste en situar el material ferromagnético dentro de un solenoide. La corriente que, circula por él genera un campo magnético intenso que, a su vez, induce un campo magnético en el material.

Asimismo, existen materiales que una vez imantados conservan el magnetismo (por ejemplo, el acero), mientras que los otros lo pierden cuando deja de aplicarse el campo magnético (hierro dulce).

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