Teorías de la Personalidad

Cuando se habla de la personalidad no se quiere decir que alguien tenga un encanto especial, ni que tenga una actitud positiva ante la vida y una sonrisa agradable ni que sea la finalista del premio “mujer de mayor simpatía” en el concurso de Miss Mundo.

Cuando los psicólogos hablan de la personalidad se refieren a un concepto dinámico que describe el crecimiento y desarrollo del sistema global psíquico del individuo. En vez de examinar partes de él, la personalidad se centra en un todo mayor que la suma de sus partes.

Uno de los primeros debates en la investigación de la personalidad se centró en saber si la personalidad es el resultado de la herencia o del ambiente. ¿Estaba la personalidad predeterminada en el momento del nacimiento o era fruto de la interacción del sujeto con su medio ambiente? Sobra decir que no existe una respuesta tajante.

La personalidad parece ser resultado de ambos factores. Además, en los últimos años hemos presenciado un mayor interés por un tercer factor: la situación. Así pues, la personalidad del adulto se considera ahora integrada por factores hereditarios y ambientales, moderados por circunstancias situacionales.

Los primeros trabajos concernientes a la estructura de la personalidad se centraban en los intentos por identificar y clasificar las características permanentes que describen el comportamiento.

Entre las más conocidas se cuentan la agresividad, sumisión, pereza, ambición, fidelidad o timidez. Estas características se llaman rasgos cuando suelen aparecer constantemente en muchas situaciones.

Los rasgos pueden además agruparse para formar tipos de personalidad. En vez de examinar las características específicas, podemos agruparlas en una sola categoría.

– Reservado – Extrovertido
– Menos inteligente – Más inteligente
– Afectado por sentimientos – Emocionalmente estable Sumiso – Dominante
– Serio – Despreocupado
– Oportunista – Escrupuloso Tímido – Arriesgado
– Obstinado – Sensible Confiado – Suspicaz Práctico – Imaginativo Franco – Astuto
– Seguro de sí mismo – Aprensivo Conservador – Experimentador
– Dependiente del grupo – Autosuficiente Incontrolado – Controlado
– Relajado – Tenso

Observando estos rasgos nos podemos dar cuenta de que la personalidad depende mucho del estado de ánimo en el que nos encontremos, ya que algunas situaciones pueden hacernos caer en depresión o desesperación.

Fuente: Apuntes de la materia Psicología del trabajo de la facultad de contaduría y administración, UNAM

 

Publicado en Psicología del trabajo

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